Vandalismo

Solo tres días después de que los vecinos del Arrabal se concentraran en la plaza de San Gregorio para protestar por las sucesivas quemas de contenedores y exigir a la Policía y al Ayuntamiento medidas para impedir que se repitan estos actos vandálicos que ponen en peligro vidas y bienes, los pirómanos volvieron a actuar. Como ocurrió hace exactamente un mes, él o los vándalos prendieron un grupo de contenedores de reciclaje de la calle de Juan Blas y Ubide, junto al centro de salud. El fuego, además de destruir los depósitos de papel, plásticos y basura orgánica, causó daños en tres turismos que estaban aparcados junto a ellos.

Los bomberos de Zaragoza recibieron la llamada de aviso a las 2.44 y estuvieron trabajando en su extinción hasta las 3.20. Afortunadamente, en este último incendio el fuego no afectó a ningún inmueble, como sí ocurrió el pasado día 14, cuando los 16 vecinos del número 40 de la calle Mosén Domingo Agudo, perpendicular a Blas y Ubide, pasaron la noche en vela después de que el humo generado por la quema de los containers que hay junto a su edificio entrara en sus casas y dejara la fachada completamente negra. El calor dañó también el tendido eléctrico y el de telefonía, además de tres vehículos y la persiana de un local situado en los bajos.

El incendio registrado en la madrugada de ayer fue similar al que se produjo el pasado 22 de noviembre. Como entonces, comenzó sobre las 2.30 y ardió el mismo grupo de contenedores de reciclaje situado al lado del centro de salud del barrio, cuya fachada resultó entonces dañada.

La repetición de este tipo de fuegos en la zona hace pensar que se trata de la misma persona y es muy posible que sea vecina del barrio. Sobre todo si se tiene en cuenta que hace catorce meses, en octubre de 2016, se registró otro similar y con consecuencias muy graves. En aquella ocasión ardieron nueve contenedores de reciclaje y resultaron calcinados cuatro vehículos y dañados otros siete. La enorme fuerza que cogieron las llamas y la elevada temperatura afectaron también a la fachada de un edificio de viviendas –en el que varias persianas llegaron a derretirse– y a la del centro de salud del barrio.

El primero se inició a las 3.38 en la esquina de las calles de Mosén Domingo Agudo y Mariano Turmo. Cuando los bomberos trataban de extinguirlo, la centralita les avisó de un segundo localizado a escasos cien metros, junto al número 13 de la calle de Juan Blas y Ubide.

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